Te voy a contar quién soy con sinceridad, porque si vas a aprender de mí —o a dejar que te acompañe en la venta más cara de tu vida— tienes derecho a saber con quién tratas.
El tímido que aprendió a vender
De pequeño era tímido. Y no de esa timidez mona del niño que se esconde detrás de su madre: hablo de algo peor. Me daba miedo hasta saludar a un compañero de clase, por si no me devolvía el saludo.
Hasta que empecé a trabajar. Mi primer trabajo fue hacer socios para ONGs en la calle, parando a gente que no tenía ningún interés en escucharme. Y ahí aprendí algo que no se me ha olvidado nunca: vender no es convencer. Es escuchar, comunicar y saber cuándo insistir y cuándo callarte.
Si yo, que tenía miedo de decir "hola", aprendí a vender… tú también puedes vender tu casa.
Del miedo a tener mi propio grupo
Después entré en el sector inmobiliario, en 2017. Y fui malísimo al principio. Tardé siete meses en cerrar mi primera venta, cuando lo normal en la oficina eran dos. Estuve a punto de que me echaran.
En ese tiempo cometí todos los errores que se pueden cometer. De precio, de estrategia, de negociación, de papeles. Todos. Pero soy un obsesivo de hacer las cosas cada vez mejor, así que aprendí lo que funciona y, sobre todo, lo que no.
Abrí mi propia oficina. Llegó la pandemia y trabajé como nunca para no hundirme. Me ofrecieron un puesto directivo, abrí otra oficina, me equivoqué más, la cerré, y seguí aprendiendo. Con el tiempo, junto a unos compañeros, salimos de la marca en la que estábamos y montamos nuestro propio grupo inmobiliario, el que hoy dirijo con mis socios.
Por qué enseño a vender sin inmobiliaria
Te parecerá raro: un agente inmobiliario enseñándote a vender sin agencia. Te lo explico.
Vender una casa no es complicado. Pero está lleno de pequeños errores que cuestan mucho dinero, y que no se ven hasta que ya los has cometido. Errores que yo me he pasado años cometiendo y corrigiendo. Todo eso —el orden de los pasos, dónde están las trampas, cómo no pegarte un susto— lo he metido en un método.
Y creo de verdad que hay gente que puede y quiere hacerlo por su cuenta, y quedarse ese dinero. Que una buena inmobiliaria se gana su comisión —y a mucha gente le compensa pagarla—, pero que el que prefiere hacerlo solo merece hacerlo bien, no a ciegas. Para ese soy yo.
Cómo trabajo (y en lo que no transijo):
- Honestidad por delante: nada de testimonios inventados ni de garantías de humo. Te digo lo que hay, aunque no me convenga.
- Experiencia de calle, no teoría de internet. Lo que enseño lo he hecho yo, equivocándome de verdad.
- Respeto al sector: no te vendo que las agencias sean un timo. Te enseño a decidir con criterio.
- Solo trabajo (en el acompañamiento) con quien va en serio y va a seguir el método. Es la única forma de que funcione para los dos.
Si has llegado hasta aquí, probablemente estés a punto de vender o ya vendiendo. Te dejo el método entero, paso a paso, para que lo hagas tú. Y si quieres que sea yo quien revise tu caso concreto y te acompañe hasta la firma, también puedo.